Cambia el enfoque

Cuantas veces te has sorprendido a ti mismo con sentimientos desagradables sin motivo aparente.  A todos nos ha pasado, ¿no es así?.  El origen de esta sensación de falta de control sobre nuestras emociones es muy común y tiene un nombre: Creencias irracionales. 

El pensamiento está dirigido por las creencias, que son los esquemas con los que valoramos y damos significado a lo que vivimos, nuestro sistema de valores, experiencias,  etc.  Son estas creencias las que determinan el camino que escogeremos al pensar.  Este proceso es automático  por lo que generalmente no somos conscientes de ello y en este punto es donde se produce el cambio. Tú eres el único que puede escoger el contenido de tus pensamientos, fácil verdad? Entonces, ¿Por qué nos cuesta tanto lograrlo?. La respuesta es sencilla; nadie nos ha enseñado a hacerlo. Desde que nacemos aprendemos a anclarnos a un tipo de creencias, somo unos expertos haciéndolo y así vamos configurando nuestro perfil personal. Pero que ¿pasa cuando este perfil al que estamos adheridos sin cuestionarlo es la causa de nuestro malestar?.  

En 1955, Albert Ellis, un psicoterapeuta cognitivo estadounidense defendió que el malestar emocional era producto de nuestra forma de interpretar los acontecimientos y no de los acontecimientos en sí.  En una de sus frases célebres plasma esta idea: "Hay tres monstruos que no nos permiten avanzar: tengo que hacerlo bien, tienes que tratarme bien, y el mundo debe ser fácil".  Para salir de este bucle Ellis propone seguir los siguientes pasos:

  1. Analizar los acontecimientos activadores del malestar
  2. Detectar ideas irracionales que surjan.
  3. Observar sus consecuencias emocionales.
  4. Cuestionar y modificar esas creencias.
  5. Observar y disfrutar las nuevas consecuencias.

Es importante procurar atenerse a los hechos de la manera más fiel y objetiva que se pueda, sin realizar excesivas evaluaciones subjetivas. Supongamos que lo que nos ocurre le está pasando a otra persona e intentemos apreciar los detalles del acontecimiento activador de forma imparcial. Para ello puede ayudar que nos hagamos las siguientes preguntas:

  • Donde está la evidencia de que....?
  • Donde está la la ley que dice que....?
  • ¿Qué evidencia tengo de que lo que pienso es cierto?
  • ¿Estoy confundiendo un pensamiento con un hecho?
  • ¿Cuáles son las ventajas de pensar de este modo?  ¿Y las desventajas?
  • ¿Existen otras personas que son felices en la misma situación?

Después de contestar objetivamente a estas preguntas probablemente hayamos encontrado alternativas menos frustrantes. Debemos procurar que estas alternativas sean realistas.

El psicólogo cognitivo-conductual Rafael Santandreu nos propone una conclusión para practicar el cambio de nuestras ideas limitantes por otras más adaptativas:  “Me gustaría  .........., pero si finalmente no lo consigo, aún podré hacer muchas cosas valiosas por mí y por los demás, y aun así podré ser feliz".

Practicando con constancia esta técnica de identificación de nuestras pensamientos limitantes conseguiremos ir cambiando progresivamente nuestros pensamientos automáticos  dañinos por otros más sanos .

En caso de que tengas dificultades para identificar y cuestionar tus creencias limitantes es importante que pidas ayuda a un psicólogo.

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